
El señor Oran Anzules Eriberto Salazar, bombero voluntario por casi 30 años, nos comparte con emoción parte de su historia en la institución. Recuerda cómo durante todo ese tiempo estuvo siempre al lado del teniente coronel Jaramillo, enfrentando emergencias, combatiendo incendios y ayudando a salvar vidas.
Uno de los recuerdos más vivos que conserva ocurrió en un incendio en la calle 6 de Marzo. Relata que, junto al coronel Jaramillo, acudieron rápidamente a atender la emergencia. Las llamas los acorralaron por un momento, pero gracias a su valentía y experiencia, lograron salir adelante y apagar aquel incendio. Fue una experiencia difícil, pero también una muestra de su compromiso con la comunidad.
Nos cuenta también que su medio de movilización era su triciclo, el mismo que utilizaba tanto para acudir a las emergencias como para trasladarse junto al teniente Jaramillo. Aún guarda con cariño el uniforme que usaba en aquellos años, símbolo de su entrega como voluntario.
Con nostalgia, recuerda a varias personas con quienes compartió momentos importantes. Entre ellos, al segundo jefe Genaro, a quien le decía “Genarito”, una persona alegre, carismática y siempre dispuesta a servir. Él fue parte fundamental del equipo, llegando incluso a salvar vidas en el cumplimiento de su deber.
A pesar de que ya no está en servicio activo dentro del cuartel, el señor Oran afirma con orgullo que nunca ha dejado de ser bombero. Aunque no vista el uniforme todos los días, su espíritu sigue firme y su voluntad de ayudar permanece intacta. Siempre estará dispuesto a servir a la ciudadanía cuando se le necesite.
Finalmente, nos confiesa que la ausencia del teniente Jaramillo le ha afectado profundamente. Él fue más que un jefe: fue su maestro, su guía, y su mano derecha en las emergencias. Su legado vive en cada enseñanza y en cada acción que Oran lleva en su memoria y en su corazón.
