

Sergio Enrique Bravo Galarza
Sergio Enrique Bravo Galarza ingresó al honorable Cuerpo de Bomberos a la edad de 34 años, un 6 de mayo de 1988. Hasta entonces, su vida había estado dedicada al comercio, pero su vocación de servicio lo llevó a formar parte de una de las instituciones más admiradas por la comunidad. Ingresó como voluntario, con un profundo sentido del deber y una gran disposición para ayudar a los demás.
Cuando se unió al cuerpo, era un hombre soltero. Con el paso del tiempo, no solo fue creciendo dentro de la institución, llegando a ocupar el cargo de Sargento Primero, sino que también formó su propia familia, encontrando en su esposa una compañera incondicional que lo apoyó en cada paso de su camino.
Durante su trayectoria, trabajó bajo el mando del Jefe Hugo Salazar y compartió funciones con compañeros como Anzules, Tito (quien se desempeñaba como secretario) y Monserrate. La unión y camaradería entre ellos marcaron una etapa significativa en su vida. Recuerda con especial cariño el evento realizado para celebrar el cambio de mando, donde el Jefe Hugo Salazar entregó su cargo al Teniente Coronel Vicente Jaramillo, una ocasión que fue celebrada con una emotiva fiesta.
En aquellos tiempos, las guardias se turnaban entre día y noche, y aunque las condiciones eran exigentes, Sergio siempre se mantuvo como voluntario, demostrando su compromiso con la comunidad.
A lo largo de su servicio, vivió innumerables experiencias: desde acudir a incendios hasta participar en capturas de serpientes y otras emergencias. Siempre estaba listo para servir, sin importar la naturaleza del llamado. Su entrega y valentía eran ejemplo para todos los que lo rodeaban.
Una de las anécdotas más entrañables que compartía era la constante preocupación de su esposa cada vez que salía a una emergencia. Sin embargo, ella también se sentía orgullosa de saber que su esposo ayudaba a salvar vidas y proteger a la comunidad. Juntos asistían a reuniones, homenajes y eventos institucionales, fortaleciendo no solo el vínculo familiar, sino también su compromiso con el servicio.
Sergio Enrique Bravo Galarza recuerda su paso por el Cuerpo de Bomberos como una de las etapas más felices y significativas de su vida. En sus palabras, “fueron los mejores momentos”, y esa satisfacción lo acompaña hasta hoy como un legado de servicio, valor y dedicación.
